Fondo de emergencia: cuánto apartar y en cuántos meses lo juntas
No hay una cifra oficial. Hay una cuenta: tus gastos de un mes, por los meses que quieres cubrir, entre lo que puedes apartar. Con tablas, y lo que cambian el rendimiento y la inflación.
Qué es, en una línea
Un fondo de emergencia es dinero apartado para gastos que no estaban en el plan. La oficina de protección al consumidor financiero de Estados Unidos da los ejemplos de siempre: una reparación del auto o de la casa, una cuenta médica, una baja de ingresos.
Sin esa reserva, dice la misma guía, un golpe pequeño puede terminar en una tarjeta de crédito o en un préstamo, y la deuda dura más que la emergencia.
No hay una cifra oficial
La guía no da un número. Dice que el monto depende de tu situación y propone un punto de partida: piensa en los gastos inesperados más comunes que ya tuviste y en cuánto costaron.
Otras dos fuentes del mismo país dan referencias, en dólares y para su realidad. El curso de educación financiera de la FDIC, la agencia que asegura los depósitos bancarios, dice que apartar de 500 a 1,000 dólares puede cubrir muchos gastos inesperados. Una guía de la SEC, la autoridad de valores, cuenta que algunas personas guardan hasta seis meses de ingresos, para saber que el dinero estará ahí cuando lo necesiten.
De ahí salen dos formas de medir. Un monto fijo, pensado para el imprevisto típico. O un número de meses de gastos, pensado para una baja de ingresos. La segunda se convierte fácil en una cuenta.
La cuenta
Son dos pasos. Primero, la meta: tus gastos de un mes por los meses que quieres cubrir. Después, el plazo: la meta entre lo que puedes apartar cada mes.
La tabla supone gastos de 15,000 pesos al mes y ningún rendimiento. Cambia los números por los tuyos; la cuenta es la misma en cualquier moneda.
Con 1,000 al mes, seis meses de gastos tardan siete años y medio. Por eso conviene empezar por una meta chica y subirla después.
| Meta | Apartando 1,000 al mes | 1,500 al mes | 2,500 al mes | 5,000 al mes |
|---|---|---|---|---|
| 1 mes de gastos: 15,000 | 15 meses | 10 meses | 6 meses | 3 meses |
| 3 meses: 45,000 | 45 meses | 30 meses | 18 meses | 9 meses |
| 6 meses: 90,000 | 90 meses | 60 meses | 36 meses | 18 meses |
El rendimiento ayuda poco; el aporte, mucho
En plazos cortos, el interés casi no cambia la cuenta. La tabla repite las metas con un rendimiento supuesto de 6% anual, tomado como tasa efectiva. No es una tasa sugerida ni la de ningún producto. La guía de tasa nominal y tasa efectiva explica qué tasa es esa.
Con 2,500 al mes, la meta de tres meses llega en 18 meses con o sin rendimiento. La diferencia solo se nota en los planes largos, que son los de aportes chicos. Lo que acorta el plazo es apartar más.
| Meta | Aporte mensual | Sin rendimiento | Con 6% anual |
|---|---|---|---|
| 45,000 | 1,000 | 45 meses | 41 meses |
| 45,000 | 2,500 | 18 meses | 18 meses |
| 45,000 | 5,000 | 9 meses | 9 meses |
| 90,000 | 1,000 | 90 meses | 75 meses |
| 90,000 | 2,500 | 36 meses | 34 meses |
| 90,000 | 5,000 | 18 meses | 18 meses |
La meta se mueve con los precios
Tus gastos de un mes no cuestan lo mismo el año que viene. Con una inflación supuesta de 4% anual, una meta de 45,000 pesos pasa a 46,800 en un año y a 48,672 en dos.
El efecto sobre el plazo es chico si el plan es corto. Apartando 2,500 al mes sin rendimiento, alcanzar una meta que sube 4% al año toma 20 meses en lugar de 18.
La regla práctica: vuelve a sumar tus gastos una vez al año y ajusta la meta. La calculadora de inflación muestra cuánto cambió el valor de un monto en tu país.
Dónde guardarlo
La guía del consumidor pone tres condiciones: que esté seguro, que puedas sacarlo cuando haga falta y que no te tiente gastarlo en otra cosa. Menciona tres lugares: una cuenta en un banco o en una cooperativa de ahorro, una tarjeta prepagada o efectivo. Del efectivo advierte que se puede perder, robar o destruir.
La SEC añade el precio de esa tranquilidad: los productos de ahorro son seguros y están disponibles, y a cambio pagan poco. Para este dinero, el intercambio tiene sentido. Un fondo de emergencia sirve porque está ahí el día que lo necesitas, no porque rinda.
Usarlo y volver a llenarlo
La guía sugiere decidir de antemano qué cuenta como emergencia, y después no tener miedo de usar el fondo cuando haga falta. Si lo gastas, toca reconstruirlo. La FDIC dice lo mismo: cuando alcances la meta, sigue aportando, y si usas una parte, vuelve a juntarla.
Un ejemplo: tienes 45,000 pesos y una reparación se lleva 12,000. Apartando 2,500 al mes, el fondo vuelve a estar completo en 5 meses.
¿Y si tengo deudas?
Las fuentes no dan una sola respuesta. La guía de la SEC pone primero pagar las tarjetas de crédito y otras deudas de interés alto, y después juntar el fondo. La guía del consumidor recuerda que, sin ninguna reserva, el siguiente imprevisto puede pagarse con más deuda.
Esta página no decide ese orden por ti. Las dos cosas se pueden medir: cuánto te cuesta la deuda en un año y cuántos meses tardas en juntar una primera meta chica.
Hazlo con tus números
La calculadora de cuánto necesito ahorrar hace esta cuenta al revés: escribes la meta y el plazo, y te dice cuánto apartar. Deja el rendimiento en 0% si el dinero va a estar en una cuenta que no paga intereses.
La calculadora principal hace la cuenta directa: cuánto tendrás si apartas un monto fijo durante un plazo. La página de cómo calculamos explica los supuestos.
Lo que la cuenta no dice
Supone que tus gastos y tus aportes no cambian, y eso casi nunca pasa. Las tasas de las tablas son supuestos para hacer la cuenta, no sugerencias, y ningún rendimiento está garantizado.
Las tres fuentes son de Estados Unidos. Sus cifras en dólares valen para ese país; aquí importan por el método. Y esta página no recomienda ningún producto para guardar el fondo.